En Diciembre del 2000, cuando se disputó la Copa del Mundo de Golf en esta cancha, Tigre Woods – qu eganó el torneo formando pareja con David Dual – se mostró encantado con la presentación del campo. Claro, se sentía como en casa, porque se trata de un trazado pensado, diseñado y construido con el estilo de los Estados unidos. De hecho, el famoso diseñador Robert von Hagge fue el encargado de llevar adelante el proyecto hasta entregar 27 hoyos maravillosos, que se reparten en las canchas Yellow, Blue y Green.
Distribuido sobre una superficie de 200 hectáreas, el campo ofrece variantes como para que se entretengan golfistas de todos los niveles.
La competencia contra un trazado muy exigente resulta muy atractiva: fairways que obligan a jugar largo pero con precisión y casi 45 hectáreas de agua con lagos interconectados.
Otra de las características que suelen destacar los socios del club como señal de orgullo es el excelente drenaje que tiene el recorrido: es muy difícil que una lluvia fuerte cambie las condiciones de la cancha.
El clubhouse y las restantes instalaciones de la institución están a la altura de la Cancha. Tanto las zonas de práctica como el sector de vestuarios con jacuzzis y sauna suelen llamar la atención de los visitantes por su excelencia.
El Imperdible
El hoyo nueve de la cancha Blue. Desde el tee más exigente hay que hacer una larga salida sobre el agua para aterrizar en un fairway no muy ancho que tiene más agua del otro lado. Y desde ahí, hay que apuntarle al green.
Olivos Golf Club es uno de los campos más tradicionales y reconocidos del país. Cuando los expertos de la PGA de los Estados unidos realizaron un relevamiento de Canchas para la disputa de la Copa del Mundo del 200 en la Argentina, Olivos fue no de los trazados evaluados en su momento. Finalmente, más allá de no haber sido elegido, se llevó grandes elogios por parte de los visitantes extranjeros.
Es un circuito típicamente de estilo Inglés – dibujado a medida de la década del 20, en el sigo pasado – y según cómo se sitúen los tees de salida
y la posición de las banderas en los greens, se puede transformar en un trazado relativamente sencillo o muy complicado.
Al presentar un diseño tradicional, el campo posibilitará tradicional, el campo posibilitará un buen recovery para el jugador. Es decir, que el margen de error puede ser salvado sin ser castigado en demasía.
El circuito de 27 hoyos es la cita obligada para todo golfista que llega a la Argentina. Su rica trayectoria hace que el Olivos se haya transformando con el paso del tiempo en unas de las canchas más importantes del continente.
El Imperdible
El quince de la cancha colorada es el más emblemático. Es un par cuatro para profesionales y par cinco para aficionados. Tiene un dogleg a la derecha, y el segundo tiro es barranca abajo con una laguna frente al green.
Cuando Piero Vara soñaba la cancha de golf que quería construir, era exactamente igual a como le salió. Se la había imaginado muchísimas veces y para reforzar su ilusión se dedico a viajar y estudiar campos de golf de los Estados Unidos. Finalmente, cuando se oyó el primer golpe, el sueño era tan tangible como espectacular. Porque la cancha – que tiene 27 hoyos, divididos en tres partes – del Pilar Golf Club está a la altura de las mejores del continente.
El campo, distribuido sobre 110 hectáreas que pertenecieron a una antigua estancia y ubicado a 60 Km de centro de ka Ciudad de Buenos Aires, prácticamente obliga al uso de carritos eléctricos para poder jugar sin correr el riesgo de que se agoten las fuerzas en la mitad del recorrido.
La ausencia de árboles hace que el viento, aún en las jornadas en las que sopla suavemente, entre en juego casi en todo el dibujo.
En la cancha Colorada, el último hoyo es un par 6 larguísimos (665 yardas desde el tee del fondo y 583 desde el de las Damas) que llama la atención de todos los jugadores que pasan por el Club.
Las grandes lagunas artificiales, algunos fairways estrechos y con curvas pronunciadas y los greens con mucho movimiento son desafíos muy divertidos para quienes saben disfrutar de canchas de golf que obligan a pegar largo, pero con mucha precaución.
El Imperdible
Los hoyos ocho de las canchas Blanca y Azul comparten un green isla muy atractivo, que está rodeado por grandes piedras. La falta de defensas contra los vientos cruzados exige mucha precisión para jugarlos.
Lo primero que debe saber si va a jugar al Golf a San Andrés es que tiene que tratar de pegar lo más derecho porque el rough alto y los árboles que custodian los fairways no le van a perdonar demasiados desvíos. Por eso, tómelo con calma, apunte siempre al centro y trate de disfrutar la vuelta en una cancha con estilo inglés, que fue diseñada a principios del siglo pasado.
El nombre del Club, obviamente, está inspirado en su par Escocés, lo mismo que su escudo, diseñado sobre la base de la bandera de Escocia.
Un escocés, como no podía ser de otra manera, fue el responsable de dibujar el trazado del campo: Mungo Park, ganador del primer Abierto de la República, en 1905, se encargó del desarrollo y la construcción del campo, que fue inaugurado a mediados de 1909. Con los años, la cancha fue modificada y adaptada con la tecnología que fue llegando al país.
El fairway es impecable. Los greens, en general, no son demasiado grandes y tienen mucho movimiento, por lo que hay que ser muy preciosos con los tiros de aproximación.
Los primeros y los últimos hoyos de la ida y de la vuela están atravesados por un zanjón bastante ancho en la única presencia de agua que se registra en toda la cancha.
El Imperdible
El hoyo 17 es el más representativo de la cancha. Es un par tres que ofrece un green chico y rodeado por búnkers. Además, si se pasa con el tiro, hay una barranca que termina en un rough alto.
Las canchas de la patagonia poseen un marco natural increíble, y Llao Llao no sólo no es la excepción, sino que, además, ofrece todo. La cancha de 18 hoyos está sobre el Lago Nahuel Huapi, dentro del parque nacional del mismo nombre, y al pie del cerro López. Una ubicación privilegiada para un campo de nivel internacional.
El trazado presenta greens y fairways ondulantes, sembrados con pastos ideales para la zona y flanqueados por centenarios árboles de gran altura.
Los Búnkers están estratégicamente integrados, hazards de agua y greens, todos muy diferentes entre sí, conforman un interesante y armónico conjunto.
Cuenta con la posibilidad de tomar clases, participar en torneos los fines de semana, alquilar palos, caddies y un gran regalo extra: el silencio absoluto para alcanzar el mayor grado de concentración posible.
El hotel fue construido en 1940 y reabierto en 1993 después de algunos años de haberlo mantenido cerrado, es de estilo canadiense, con tejas normandas, troncos de ciprés a la vista que conjugan armónicamente con la piedra verde de la región.
La cancha está a 25 Km de San Carlos de Bariloche y a la misma distancia de los principales centros de esquí de la región.
El imperdible
El hoyo 18 es un par de tres tan complicado como lindo. Exige un tiro de salida de más de 150 yardas de vuelo por sobre un brazo del lago Nahuel Huapi. Además, el green está bien protegido por búnkers.
Otra maravilla como cancha y como paisaje natural. Arelauquen es el primer Country Club de Bariloche, con lotes y casas en medio de 700 hectáreas ubicada a orillas del lago Gutierrez y asomadas a los cerros Otto y Catedral., en donde están los cerros de esquí más importantes de la región.
La cancha tiene 18 hoyos y fue diseñada con el asesoramiento de Vicente “Chino” Fernández, uno de los mejores jugadores argentinos de todos los tiempos, quien todavía se luce en el circuito señor de los Estados Unidos.
El campo de golf fue diseñado y construido con las mejores técnicas internacionales, con un moderno sistema computarizado de riego, con maquinarias nuevas y adecuadas a un mantenimiento competitivo, buscando la excelencia del golf en todos sus aspectos.
El recorrido de los hoyos es muy dinámico, con desniveles permanentes, muchos tiros ciegos y una arboleda que protege los fairways.
Arelauquen, además, posee un lodge cinco estrellas, con el mejor nivel internacional. Y también ofrece Cabaña de Golf, abierta a todo el público, con comidas rápidas y exquisitos tés con tortas. Dispone de tienda de venta y alquiler de equipos para práctica del deporte.
El Imperdible
El hoyo 12 es un par cinco con dogleg a la izquierda. En el segundo tiro hay que superar un cañón muy ancho, con riesgo, además, de caer fuera de límites en el camino hacia el green.